Vida de Jesucristo

Vida oculta de Jesucristo

Natividad 

¿En cuántos periodos puede dividirse la vida de Jesucristo? En dos: 1º la vida oculta, que comprende los treinta primeros años; 2° la vida pública, que comprende los tres últimos.

¿Cuáles son los hechos principales de la vida oculta de Nuestro Señor? Son: su natividad, circuncisión, presentación en el templo, huida a Egipto, estancia en Nazaret y viaje a Jerusalén.

¿Dónde nació Jesucristo? En Belén de Judá.

¿Por qué nació Jesucristo en Belén y no en Nazaret, donde vivían la Santísima Virgen y San José? 1° Porque cuando Jesús estaba para nacer, José y María fueron a Belén, ciudad de David, para obedecer al edicto de César Augusto; 2° para que el Salvador diese una prueba de que era de la raza de David; 3° para que se cumpliese la profecía de Miqueas (Miq., V, 2).

¿De qué modo fueron acogidos en Belén José y María? No hallaron donde alojarse, viéndose precisados a albergarse en una gruta de las afueras de la ciudad.

¿Qué acontecimiento ocurrió en aquella gruta? Un acontecimiento que es el centro de los tiempos, el término de la ley antigua y el punto de partida de la nueva. En aquel pobre establo y en el silencio de la noche, el Verbo de Dios, el Eterno, se hizo niño y parió (María) a su hijo primogénito y envolvióle en pañales” (Luc., II, 7).

¿Por qué se llama a Jesús hijo primogénito de María? Esta expresión tiene dos sentidos: uno literal y otro espiritual. Literalmente no quiere decir que María tuvo otros hijos después de Jesús, sino que hasta entonces no había tenido ninguno. Los hebreos llamaban primogénitos tanto a los hijos únicos como a los mayores entre varios hermanos y hermanas. El primogénito tenía ciertos derechos y deberes particulares. En sentido espiritual esta expresión significa que Jesús es el primogénito de la gran familia de los elegidos, que Él adoptó por hermanos, y cuya madre es María.

¿En qué estado nació Jesús? En un estado de humillación, pobreza y abatimiento.

¿Por qué quiso nacer Jesús en tal estado? Jesús quiso nacer en la humillación, pobreza y abatimiento, para expiar ya desde el principio de su vida en la tierra, el orgullo, la codicia y la sensualidad.

¿Quiénes fueron después de María y José los primeros adoradores del Verbo humanado? Unos pastores que velaban guardando sus ganados en los contornos de Belén.

¿Cómo supieron que les había nacido un Salvador? Porque un ángel del Señor se les apareció para anunciarles la buena nueva.

¿Qué pruebas tuvieron los pastores de la verdad de tal revelación? 1ª La luz divina que los rodeó; 2ª la aparición de una multitud de la milicia celestial, que en unión con el Ángel, alababa a Dios diciendo: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Luc., II, 14).

¿Qué nos enseña este cántico de los ángeles? Nos enseña: 1º que el Verbo, al encarnarse, ha dado a Dios gloria infinita; 2° que el misterio del Niño-Dios debe ser para nosotros fuente de paz y felicidad.

¿A quién fue prometida esta paz? A los hombres de buena voluntad, esto es, a los de espíritu recto y corazón dócil.

¿Qué hicieron los pastores? Cómo eran hombres de buena voluntad, dieron crédito a la palabra del Ángel y se apresuraron a ir a Belén para adorar al Señor en aquel pobre Niño reclinado sobre la paja del pesebre. ^

Circuncisión de Nuestro Señor  

¿A qué observancia legal se sujetó el Niño Dios después de su nacimiento? Ocho días después de nacido, fue circuncidado conforme a la ley de Moisés.

¿Qué significaba la circuncisión? La circuncisión era signo: 1º de la alianza de Dios con Abraham y sus descendientes; 2° del pecado y de la expiación del pecado por la sangre.

¿Por qué quiso el Hijo de Dios sujetarse a la ley de la circuncisión? Aunque no le obligaba, como tampoco ninguna otra observancia legal, quiso someterse a la circuncisión: 1° para darnos ejemplo de obediencia; 2º para manifestar que era de la raza de Abraham, y 3° para tomar la apariencia del pecado, del que se hizo expiador universal.

¿Qué otro rito se observaba el día de la circuncisión? El día de la circunci3ión, el padre imponía un nombre al recién nacido.

¿Qué nombre impusieron al divino Niño el día de la circuncisión? Le impusieron el nombre de Jesús. Le pondrás por nombre Jesús, pues él ha de salvar a su pueblo de sus pecados” (Mat., I, 21).

¿Quién le dio este nombre? San José, representante del Eterno Padre.

¿Por qué, se dice que el nombre de Jesús es como aceite esparcida? Porque, como el aceite, el nombre de Jesús es luz, alimento y remedio, pues ilumina, fortalece y cura las almas. 

  Adoración de los Magos  

¿Quiénes vinieron a adorar al Niño Dios después de los pastores? Los Magos venidos de Oriente (Cant., I, 2).

¿Quiénes eran los Magos? Eran unos sabios, astrónomos y probablemente príncipes.

¿Cómo conocieron el nacimiento del Hijo de Dios? Por una estrella milagrosa que apareció en el cielo, cuyo significado conocieron por medio de una revelación divina.

¿Había sido anunciada esta estrella? Balaán la había anunciado en estos términos;  “De Jacob nacerá una estrella” (Núm., XXIV, 17).

¿Era una estrella verdadera? Algunos opinan que era un meteoro milagroso brillante como una estrella, que se movía en el espacio como la columna de fuego del desierto.

¿Adónde condujo la estrella a los Magos? A Jerusalén directamente, y allí se ocultó a sus ojos.

¿Qué hicieron entonces los Magos? Creyéndose en el término de su viaje, preguntaron a Herodes: “¿Dónde está el nacido rey de los judíos? Porque nosotros vimos en Oriente su estrella y hemos venido con el fin de adorarle” (Mat., II, 2).

¿Por qué, al oír tal noticia, se turbó Herodes, y con él toda Jerusalén? Porque Herodes, furiosamente celoso de su poder, creyó ver en aquel Niño un competidor al trono. Los habitantes de Jerusalén, que habían perdido la noción del verdadero Mesías, temieron que ocurriesen tumultos y desórdenes con motivo del nacimiento del nuevo Rey que venían a adorar los Magos.

¿Qué hizo Herodes? Preguntó a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas el lugar en que debía nacer el Cristo; y habiendo sabido que en Belén de Judá, según la profecía de Miqueas, llamó en secreto a los Magos, averiguó cuidadosamente de ellos el tiempo en que la estrella se les había aparecido, y los encaminó a Belén, para que luego pudieran enterarle de todo. “Id, les dijo, e informaos puntualmente de lo que hay de ese niño; en habiéndole hallado, dadme aviso para ir yo también a adorarle” (Mat., II, 8).

¿Vieron nuevamente la estrella los Magos al salir de Jerusalén? Sí: y al verla se llenaron de grande gozo.

¿Qué hicieron los Magos cuando paró la estrella en el lugar donde estaba el Niño? Entraron, se postraron y adoraron al Niño, y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra.

¿Qué simbolizaban estos presentes? El oro significaba que el Niño era rey; el incienso, que era Dios; la mirra, que era hombre que había querido someterse a la muerte.

¿Pasaron por Jerusalén los Magos al regresar a su patria? A visados en sueños de que no volviesen a Herodes regresaron a su país por otro camino. 

Presentación de Jesús en el Templo  

¿Dónde fue llevado Jesús a los cuarenta días de su nacimiento? Al templo de Jerusalén, para ser ofrecido a Dios según la ley.

¿En qué templo fue presentado Jesús? En el reedificado a la vuelta de la cautividad, cuya gloria debía superar, por la presencia del Salvador, a la del templo de Salomón, según lo habían predicho Ageo y Malaquías. “Vendrá el Deseado de todas las gentes; dice el Señor de los ejércitos” (Age., II, 8).

¿Qué hizo Jesús al ser presentado el templo? Renovó la ofrenda que, al venir al mundo, había hecho de sí mismo al Padre. “Tú no has querido sacrificio, ni ofrenda….. holocausto por el pecado no te han agradado… Heme aquí que vengo para cumplir ¡oh Dilos! tu voluntad” (Hebr., X, 5, 7).

¿Por quién fue reconocido como Mesías? Por un anciano llamado Simeón, hombre justo y temeroso de Dios, y por una viuda de edad muy avanzada; llamada Ana, que permanecía constantemente en el templo, sirviendo a Dios día y noche con ayunos y oraciones.

¿Cómo reconoció Simeón al Mesías? El mismo Espíritu Santo que le había revelado que no moriría antes de ver al Cristo del Señor, le inspiró que fuera al templo el día de la Presentación. El santo anciano reconoció al Mesías; al cual tomó en sus brazos; y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, sacas en paz de este mundo a tu siervo, según tu promesa; porque ya mis ojos han visto al Salvador que nos has dado, al cual tienes destinado para que, a la vista de todos los pueblos, sea luz que ilumine a los gentiles y la gloria de tu pueblo de Israel” (Luc., II, 29, 32).

¿Qué predijo Simeón a María? Que Jesús seria para los hombres objeto de contradicción. “Este niño está destinado para ruina y para resurrección de muchos en Israel, y para ser el blanco de la contradicción” (Luc., II, 34).

¿Por qué es Jesús para los hombres blanco de contradicción? Porque: 1° Por la fe que los hombres deben tener de su divinidad, humilla el orgullo de la razón. Cristo crucificado es para los judíos motivo de escándalo, y locura a los gentiles” (I Cor., I, 23). 2º Con sus ejemplos y sus máximas condena la vida del mundo. El mundo apetece las riquezas.  “El Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza” (Luc., IX, 58). “Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos” (Mat., V, 3). El mundo ambiciona los honores. “Se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo” (Filip., II, 7). “El que quiera ser entre vosotros el primero, ha de ser vuestro esclavo” (Mat., XX, 27). El mundo busca los placeres. Jesús es  “varón de dolores” (Isaías LIII, 3)“Ay de vosotros los que andáis hartos!… “Ay de vosotros los que ahora reís” (Luc., VI, 25).

¿Cómo reconoció al Mesías la profetisa Ana? Por revelación del Espíritu de Dios, lo mismo que Simeón. Alababa al Señor, y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Israel.

¿Fue, pues, revelada al pueblo la venida del Mesías? Los pastores, los Magos, Simeón y Ana lo dieron a conocer suficientemente.

¿Por qué fue despreciado el Mesías desde su niñez? Porque la mayoría de los Judíos no tenían la buena voluntad que requieren la fe y las obras de la fe. Esperaban un Mesías que, al frente de un ejército, destronase a Herodes y restableciese el trono de David. Por eso no hicieron caso del pobre Niño de quien habían oído hablar. ^

Matanza de los Inocentes y huída a Egipto  

¿Qué hizo Herodes viendo que no volvían los Magos? Se irritó sobremanera, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en toda su comarca, de dos años abajo, pensando deshacerse con toda seguridad del nuevo rey a quien tanto temía.

¿Cómo pudo cometer Herodes tan horrible delito sólo por una simple sospecha? El hecho no tiene nada extraño, si observamos: 1º que en la antigüedad pagana no se tenía escrúpulo en matar a los niños recién nacidos; 2° que Herodes, príncipe suspicaz y envidioso, hizo morir a ocho miembros de su familia.

¿En qué sentido podemos llamar mártires, a los niños inmolados por Herodes? En cuanto que sufrieron la muerte por odio al Salvador, basta que hayan derramado su sangre por Él, aunque inconscientemente, para que sean considerados en el número de aquellos de quienes dijo el mismo Salvador:  “El que perdiere su vida por amor de mí, la pondrá en salvo” (Luc., IX, 24).

¿A qué dio principio la matanza de los inocentes? Dio principio a las persecuciones de los poderes humanos contra Jesucristo y su Iglesia.

¿De qué modo se sustrajo el Salvador a esa matanza? San José, según la orden que recibió en sueños, tomó al Niño y a su madre, y huyó a Egipto.  Levántate; toma al niño, y a su madre, y huye a Egipto; porque Herodes ha de buscar al niño para matarle” (Mat., II, 13).

¿Cuánto tiempo permaneció Jesús en Egipto? Hasta la muerte de Herodes, o sea cerca de siete años. María y José, avisados por un ángel, volvieron entonces a su país; mas oyendo que Arquelao reinaba en Judea, vinieron a morar en una ciudad llamada Nazaret, cumpliéndose de este modo el dicho de los profetas:  “Será llamado Nazareno” (Mat., II, 23).  

  Residencia de Jesús en Nazaret  

¿Qué nos dice el Evangelio de la vida de Jesús en Nazaret? Dice que “Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres” (Luc., II, 52), y estaba sujeto a José y a María.

¿Qué significan las palabras: “Jesús crecía en sabiduría y en gracia”? Significan que la sabiduría y la gracia, que poseía desde el principio en toda su plenitud, se manifestaban en lo exterior gradualmente a medida que crecía.

¿Qué vida llevaba Jesús en Nazaret? Llevaba una vida de humildad, silencio, oración, obediencia y trabajo.

¿Qué lecciones nos da Jesús en su vida oculta? Con su vida oculta Jesús nos enseña: 1º Que el valor del hombre en la presencia de Dios no consiste en el esplendor de las obras y de la fortuna, sino en la perfección interior; 2º que el hombre apostólico debe formarse en el recogimiento y en la oración.

¿Qué virtud cita el Evangelio como practicada por Jesús de un modo extraordinario? La de la obediencia, cuyo fundamento está en la humildad.

¿A qué trabajos se dedicó Jesús en Nazaret? Fue obrero como San José, su padre nutricio. “¿No es el hijo del artesano?” (Mat., XIII, 55).

¿Por qué quiso Jesús humillarse de este modo? 1º Para obedecer a la ley impuesta al hombre pecador:  “Comerás el pan con el sudor de tu rostro” (Gen., III, 19). 2º Para rehabilitar a la clase obrera, tan menospreciada entre los pueblos paganos, que reservaban para los esclavos todo trabajo manual.

¿Qué hecho particular pasó durante la vida de Jesús en Nazaret? A la edad de doce años Jesús acompañó a sus padres a Jerusalén para celebrar la Pascua. Acabada la fiesta, cuando ya se volvían, se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen. Al cabo de tres días de haberlo perdido, lo hallaron en el templo sentado en medio de los doctores, a quienes ora escuchaba, ora preguntaba, dejándolos pasmados de su sabiduría y de sus respuestas.

¿Se afligieron mucho Maria y José por haber perdido a Jesús? Mucho, según puede colegirse de las palabras que María dirigió a Jesús:  “Mira cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, te hemos andado buscando” (Luc., II, 48).

¿Qué respondió Jesús?  “¿Cómo es que me buscabais? No sabíais que yo debo­ atender a las cosas que miran al servicio de mi Padre?” (Luc., II, 49).

¿Qué enseñanzas podemos sacar de este hecho? Las siguientes: 1ª Que el servicio de Dios debe ser preferido a cualquier otra cosa, y que la autoridad divina está sobre toda autoridad; 2ª Que el mayor de los males es perder a Jesús, como lo prueba la indecible pena que experimentaron María y José; 3ª Que si tenemos la desgracia de perder a Dios por el pecado, debemos buscarlo con diligencia al pie de los altares; 4ª Que Jesús se’ manifiesta a los que, en medio de la tribulación, lo buscan con sinceridad, colmándolos de consuelos, como hizo con María y José. Enseguida se fue con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto. Y su madre conservaba todas estas cosas en su corazón” (Luc., II, 51). 

Muerte de San José; su eminente santidad 

¿Se sabe cuando murió San José? No se sabe de cierto; pero se cree comúnmente que fue al fin de la vida oculta del Salvador, porque después del viaje a Jerusalén para la fiesta de Pascua, el Evangelio no vuelve a hablar más del santo Patriarca.

¿Cómo acabó su vida San José? Con una muerte santísima, entre los brazos de Jesús y de María; por lo que los cristianos le invocan como abogado de la buena muerte.

¿Fue grande la santidad de San José? Grandísima, porque debía ser proporcionada a la dignidad sublime de representante del Eterno Padre en la tierra, protector y padre nutricio del Verbo encarnado, y digno esposo de la Santísima Virgen María, a que Dios lo enalteció. La Madre de Dios y el Hijo de Dios estuvieron sometidos a su autoridad. Gracias tan especialísima nos inducen a creer que, después de la santidad de María, la de San José es la mayor.

¿Resplandeció la santidad de San José a los ojos de los hombres? Su vida fue sencilla, modesta y laboriosa; pero cuanto más oculta, tanto más sublime fue su santidad.

¿Con qué título honra la Iglesia a San José? El Papa Pío IX lo proclamó solemnemente, en 1870, Patrón de la Iglesia universal. “Id a José” (Gen., XLI, 55) – “Constituyólo por señor de su casa, y por príncipe de todo lo que poseía” (Salmo CIV, 21). 

  Vida pública de Jesucristo

Misión del precursor 

¿Quién preparó la misión del Salvador? Su precursor San Juan Bautista, hijo de Zacarías y de Isabel.

¿Fue anunciado este precursor por los profetas? En el Antiguo Testamento fue anunciado por los profetas Isaías (Isaías XL, 8) y Malaquías (Malaq., III, 1); y en el Nuevo, por el mismo padre del santo precursor. “Y tú ¡oh niño! tú serás llamado el profeta del Altísimo; porque irás delante del Señor a preparar sus caminos” (Luc., I, 76).

¿Cómo se preparó San Juan Bautista a su misión? Retirándose al desierto desde la tierna edad, y entregándose allí a una vida austera y penitente. “Traía Juan un vestido de pelos de camello, y un cinto de cuero a sus lomos: y la comida suya eran langostas y miel silvestre” (Mat., III, 4).

¿Cuándo fue inspirado por Dios para empezar su misión? El año decimoquinto del imperio de Tiberio César, gobernando Poncio Pilatos la Judea, hallándose como sumos sacerdotes Anás y Caifás. (Luc., III, 1, 2).

¿Cómo desempeñó su misión? Predicando, por toda la ribera del Jordán, un bautismo de penitencia para la remisión de los pecados.

¿Perdonaba los pecados este bautismo? No: preparaba por la penitencia a recibir el sacramento del bautismo que debía instituir después Jesucristo. “Yo en verdad os bautizo con agua, pero está por venir otro más poderoso que yo, al cual no soy yo digno de desatar la correa de sus zapatos; él os bautizará con el Espíritu Santo, y con el fuego” (Luc., III, 16).

¿Cómo fue acogida la misión de San Juan Bautista? Una gran multitud venía a él para recibir su bautismo y con­fesar los pecados. Predicaba a todos los propios deberes, según el estado y condición de cada uno (Luc., III, 10-14)(Luc., III, 10-14).

¿Qué les decía? Les decía: 1° A los fariseos y saduceos: “¡Oh raza de víboras! ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que os amenaza? Haced, pues, frutos dignos de penitencia. Y dejaos de decir interiormente: Tenemos por padre a Abraham; porque yo os digo que poderoso es Dios para hacer que nazcan de estas mismas piedras hijos a Abraham” (Mat., III, 7-9). 2° A los publicanos: “No exijáis más de lo que está ordenado” (Luc., III, 13). 3° A los soldados:  “No hagáis extorsiones a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestras pagas” (Luc., III, 16). 4º A las turbas:  “El que tiene dos vestidos, dé al que no tiene; y haga otro tanto el que tiene que comer” (Luc., III, 11). 5° A todos:  “Haced penitencia, porque está cerca el reino de los cielos. Todo árbol que no produce buen fruto será cortado y echado al fuego” (Mat., III, 2, 10).  

  Bautismo, ayuno y tentación de Jesucristo  

¿Cómo empezó Jesucristo su vida pública? Yendo a la edad de treinta años al Jordán en busca de Juan, para ser bautizado por él.

¿Qué sentimiento experimentó San Juan al ver la humildad de Jesús? Aunque no lo había visto nunca, San Juan reconoció a Jesús y experimentó un sentimiento de respeto y adoración; por lo que opuso dificultad en bautizarle, diciendo:  “Yo debo ser bau­tizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” (Mat., III, 14).

¿Qué le respondió Jesús? Déjame hacer ahora; que así es como conviene que nosotros cumplamos toda justicia” (Mat., III, 15). Esto es, conviene para interés de nuestro ministerio, que demos ejemplo de humildad, de penitencia y de sumisión.

¿Qué pasó después del bautismo de Jesús? Al instante que salió del agua, se abrieron los cielos; y vióse bajar al Espíritu de Dios a manera de paloma. Y oyóse una voz del cielo que decía:  “Este es mi querido hijo, en quien tengo puesta toda mi complacencia” (Mat., III, 16, 17).

¿Por qué quiso Jesucristo ser bautizado? Quiso ser bautizado: 1° por humildad, confundiéndose de ese modo con los pecadores penitentes; 2° para dar virtud a las aguas bautismales, y demostrar que el bautismo cristiano se administra en nombre de las tres personas de la Santísima Trinidad; 3° para autorizar la predicación de San Juan, de la que Él era objeto; o para dar al pueblo una prueba auténtica de su misión y divinidad, con el testimonio que en tal circunstancia dio de Él su Padre celestial.

¿Adónde fue Jesús después de recibir el bautismo? Jesús fue conducido por el Espíritu de Dios al desierto, donde ayunó cuarenta días con cuarenta noches.

¿Qué se propuso con tan prolongado retiro y ayuno tan extraordinario? 1° Prepararse de un modo próximo a su vida apostólica; 2° enseñarnos que la vida cristiana debe ser vida de recogimiento y de combate.

¿Qué pasó después de ese ayuno? Jesús tuvo hambre, y acercándose Satán lo tentó, para averiguar si era el Hijo de Dios, pues ignoraba el misterio de la Encarnación.

¿Qué procedimiento empleó? El mismo que en el paraíso terrenal: se valió de la sensualidad, de la presunción y de la ambición. Sensualidad:  “Si eres el Hijo de Dios, di que esas piedras se conviertan en panes”. Presunción:  “Si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo”. Ambición: “Todas estas cosa, te daré, si postrándote delante de mí me adorares” (Mat., IV, 3, 10).

¿Cómo resistió el Señor? Oponiéndole las verdades eternas, expresadas en la Sagrada Escritura. A la sensualidad:  “No de solo pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. A la presunción:  “No tentarás al Señor tu Dios”. A la ambición:  “Adorarás al Señor Dios tuyo, ya Él solo servirás”. (Mat., IV, 3, 10).

¿Por qué quiso someterse Jesús a la prueba de la tentación? 1º Para enseñarnos que en la tierra ningún hombre puede verse libre de tal prueba; 2° para merecernos la grada de triunfar de ella; 3º para enseñarnos con el ejemplo la manera de combatir y vencer al enemigo.

¿Qué efecto produjeron en la Judea la predicación y el bautismo de Juan? Atrajeron a las riberas del Jordán una gran multitud, ávida de escuchar al santo precursor.

¿Qué hicieron los príncipes de la sinagoga después del bautismo de Jesús? Mandaron de Jerusalén una diputación a San Juan Bautista, para preguntarle si él era el Mesías.

¿Se preocuparon de buscar al verdadero Mesías? De ningún modo, pues estaban cegados por sus prejuicios y pasiones.

¿Qué testimonio dio San Juan de Jesús? Al día siguiente de aquella diputación, al ver San Juan venir a Jesús, lo dio a conocer a la muchedumbre diciendo:  “He aquí el cordero de Dios, ved aquí el que quita los pecados del mundo… Él es el Hijo de Dio” (Juan I, 29, 34). 2º En otra ocasión dijo a sus propios discípulos:  “Aquel que cree en el Hijo, tiene vida eterna; pero quien no da crédito al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre su cabeza” (Juan III, 36).

¿Qué fue después del santo precursor? A algunos meses después de ese testimonio, fue encarcelado y decapitado por orden de Herodes Antipas, a quien reprendía su conducta.

¿Qué testimonio dio Jesús de su precursor? Jesucristo, viviendo aún San Juan, alabó su santidad delante de la muchedumbre. “Sí, ciertamente, yo os lo aseguro, es más que profeta… Entre los nacidos de mujeres ningún profeta es mayor que Juan Bautista” (Luc., VII, 26-28) –  “Era una antorcha que ardía y brillaba” (Juan V, 36).  ^

Elección de los Apóstoles  

¿Cuál fue el primer acto de Jesús después de su ayuno en el desierto? La elección de los Apóstoles.

¿Cuántos eligió? Doce, cuyos nombres eran: Simón-Pedro y Andrés, su hermano, de Cafarnaún; Santiago el Mayor, y Juan su hermano, hijos de Zebedeo, oriundos de Betsaida, junto al lago de Genesaret; Felipe, de la misma ciudad; Bartolomé; Mareo, el publicano; Tomás, por sobrenombre Dídimo; Santiago el Menor, y su hermano Judas, primos de Nuestro Señor; Simón, de Caná, y por último Judas, de Kariot, llamado por eso Iscariote.

¿Cómo se preparó Jesús para hacer esta elección? Se retiró a orar en un monte, y pasó toda la noche haciendo oración a Dios. Así que fue de día, llamó a sus discípulos, y escogió doce de entre ellos, a los cuales dio el nombre de apóstoles” (Luc., VI, 12-18).

¿Por qué procedió el Salvador de este modo en la elección de los Apóstoles? Para demostramos cuán sublime es, a sus ojos, la vocación apostólica. Efectivamente: los Apóstoles debían ser los fundamentos de su Iglesia y los predicadores de su Evangelio en todo el universo. “Sois conciudadanos de los santos y domésticos de Dios, pues estáis edificados sobre el fundamento de los apóstoles” (Efé., II, 19, 20) –  “Me serviréis de testigos en Jerusalén, y en toda la Judea, y Samaria, y hasta el cabo del mundo” (Hechos I, 8).

¿De qué condición eran tos Apóstoles? Eran pescadores o simples obreros, a excepción de San Mateo, que era publícanos.

¿Qué carácter tenían? El Evangelio nos los presenta generalmente como hombres poco inteligentes, tardos en creer y de carácter débil y temido.

¿En su elección, tuvo en cuenta Jesucristo alguna circunstancia personal? Sí: pues los Apóstoles, y aun el mismo Judas en un principio, eran hombres de buena voluntad, virtuosos, sinceros, generosos, sencillos de corazón, muy afectos al divino Maestro.

¿Por qué no escogió Jesucristo hombres ricos, ilustrados, poderosos y hábiles en los negocios? Para hacer palpable que la conversión del mundo era obra de Dios. Dios ha escogido a los necios según el mundo, para confundir a los sabios; y Dios ha escogido a los flacos del mundo, para confundir a los fuertes” (I Cor., I, 27).

¿Cómo preparó Jesucristo a los Apóstoles para su futuro ministerio? Empezó por instruirlos en su doctrina, iniciarlos en la santidad con sus consejos y ejemplos; y, para ejercitarlos a su vista en su futuro ministerio, les confió algunas misiones, de cuyo desempeño les exigía cuenta cuando de ellas volvían. Sólo después de su resurrección les invistió de todos sus poderes.

¿Por qué eligió a Judas, que había de hacerle traición? 1º Para que se cumplieran los designios del Eterno Padre, el cual quería que su Hijo padeciese tanto por parte de sus amigos como de sus enemigos; 2° para enseñarnos a no maravillarnos si vemos en la Iglesia ministros indignos; 3° para advertirnos que no debemos considerar nuestra vocación, por eminente que sea, como prenda segura de predestinación; 4° para que resplandeciese su bondad, que colma de beneficios a los que Él sabe abusarán de sus gracias.  ^

Doctrina de Jesucristo  

¿Qué hizo Jesucristo después de elegir a sus Apóstoles? Recorrió con ellos, durante tres años, la Galilea y la Judea, evangelizando continuamente dichos países.

¿Cuál era su manera de enseñar? En general no daba la demostración de la verdad, sentando principios y deduciendo consecuencias, como hacen los doctores. Jesús probaba la divinidad de su misión con las profecías antiguas que a Él se referían y con los milagros que obraba, y afirmaba con autoridad la verdad, sin discusión ni razonamiento. “Su modo de instruirlos era con cierta autoridad soberana, y no a la manera de sus escribas y fariseos” (Mat., VII, 29).

¿Qué lenguaje usaba? El lenguaje propio de un Dios hecho hombre para iluminar al mundo y santificarlo. Su palabra era incomparablemente sencilla y espontánea, clara, fácil, popular, adaptada al tiempo, al lugar y a las personas; empapada de celestial unción, y era siempre expresión del amor tierno hacia los hombres. “Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre” (Juan VII, 46).

¿En qué forma daba generalmente Jesucristo sus enseñanzas? En forma de sermones o discursos, o de parábolas.

¿Cuáles son los principales sermones o discursos evangélicos? Son: 1° el sermón de la montaña (Mat., V-VII) que es un compendio de la ley cristiana; 2° el discurso de Cafarnaún acerca de la divina Eucaristía (Juan VI); 3° el del monte de los Olivos (Mat., XXIV-XXV), en el cual Jesús predijo la destrucción de Jerusalén y el porvenir de su Iglesia, y anunció también el fin del mundo y el juicio final; 4° el discurso después de la Cena (Juan XIV-XVII), que fue como el testamento de Jesucristo y el reflejo perfecto de su alma. (Mat., XXIV-XXV), en el cual Jesús predijo la destrucción de Jerusalén y el porvenir de su Iglesia, y anunció también el fin del mundo y el juicio final; 4° el discurso después de la Cena (Juan XIV-XVII), que fue como el testamento de Jesucristo y el reflejo perfecto de su alma.

¿Qué son parábolas? Parábolas a son relatos de hechos imaginarios, que inspirados en la naturaleza o en las costumbres de la vida humana, dan a conocer una verdad religiosa.

¿En cuántas clases pueden dividirse las parábolas evangélicas? En tres clases: las del reino de Dios, que en la tierra es la Iglesia; las de la misericordia divina, y las morales.

¿Cuáles son las parábolas del reino de Dios? Las del sembrador (Mat., XIII, 3-23), de la germinación de la semilla (Marc., IV, 26-29), de la cizaña (Mat., XIII, 24-30), del grano de mostaza (Mat., XIII, 31, 39), de la levadura (Mt., XIII, 33), del tesoro escondido (Mat., XIII, 44), de la piedra preciosa (Mat., XIII, 24-30), de la pesca milagrosa (Mat., XIII, 47, 48).

¿Cuáles son las parábolas de la misericordia divina? Las de la oveja perdida (Luc., XV, 3-7), de la dracma perdida (Luc., XV, 8-10), del hijo pródigo (Luc., XV, 11-32) y del buen pastor (Juan, X, 1-17).

¿Cúales son las parábolas morales? La del siervo sin compasión (Mat., XVIII, 23-35), del buen Samaritano (Luc., X, 30-37), del rico epulón (Luc., XVI, 19-31), del publicano y del fariseo (Luc., XVIII, 9-14), de los obreros de la (Luc., XVIII, 9-14), de los obreros de la viña (Mat., XX, 1-16), de la gran cena (Luc., XIV, 16-24), de las vírgenes prudentes y de las necias (Mat., XXV) y de los talentos (Mat., XXV, 14-30). (Mat., XXV, 14-30).

¿Cuál era la nota característica de la doctrina de Jesucristo? La doctrina de Jesucristo era antigua y nueva al mismo tiempo: antigua, porque admitía todas las revelaciones anteriores; nueva, porque las explicaba y completaba. “No penséis que yo he venido a destruir la Ley, ni los profetas: no he venido a destruirla, sino a darle su cumplimiento” (Mat., V, 1) – “Todo doctor instruido en lo que mira al reino de los cielos, es semejante a un padre de familias, que va sacando de su repuesto cosas nuevas y cosas anti­guas” (Mat., XIII, 52).

¿No es esencialmente la religión cristiana la misma que la religión pri­mitiva y que la mosaica? Sí: pues contiene los mismos dogmas, los mismos deberes y el mismo culto esenciales; pero con la perfección y desarrollo que requerían los tiempos y la calidad del mediador de que Dios se sirvió para hablar a los hombres.

¿Cómo perfeccionó Jesucristo el dogma? 1º Esclareciendo con luz potentísima las verdades ya reveladas; 2º popularizando el conocimiento de los misterios de la Santísima Trinidad de 1a Encarnación y de la Redención.

¿Cómo perfeccionó la moral? 1º Enseñándonos a amar a Dios, aun a costa de los mayores sacrificios, y a nuestro prójimo, ya sea amigo, ya enemigo. “Amad a vuestros enemigos: haced bien a los que os aborrecen” (Mat., V, 44). 2º Predicando la, abnegación y el amor a la cruz. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y cargue con tu cruz, y sígame” (Mat., XVI, 24). 3º Dando a la ley del renunciamiento forma perfecta por medio de los consejos de pobreza, castidad y obediencia. Si quieres ser perfecto, anda, y vende cuanto tienes, y dáselo a los pobres…; ven después y sígueme” (Mat., XIX, 21).

¿Cómo perfeccionó el culto? 1º Dándonos una fórmula de oración que compendia en pocas palabras todo cuanto podemos pedir a Dios; 2º estableciendo un nuevo sacerdocio; 3º instituyendo los sacramentos y el santo sacrificio de la Misa.

¿Qué particularidad tiene el sacerdocio instituido por Jesucristo? Este sacerdocio no está restringido a los padres de familia, como en la religión primitiva, ni a los miembros de una sola tribu, como en la mosaica, sino que se confiere a todos aquellos que, por divina vocación, son juzgados aptos para el ministerio de la palabra y para la dispensación de las cosas santas.

¿A quién está confiado el depósito de la verdad en religión de Jesucristo? A una autoridad infalible, privilegio que no tenían los patriarcas, y que tiene una jurisdicción más extensa, manifiesta y cierta que la sinagoga.

¿En quién reside esta autoridad? En el romano Pontífice sucesor de San Pedro, cabeza de la Iglesia, y en los obispos, sucesores de los Apóstoles.  

Ejemplos y santidad de Jesucristo  

¿Cómo confirmaba Jesucristo su doctrina? Con la santidad de su vida. La moral que enseñaba Jesucristo es ciertamente la más bella que puede concebirse; pero Él fue el primero en dar los más admirables ejemplos de ella. “Jesús hizo y enseñó” (Hechos I, 1).

¿Cómo se presentó Jesús al mundo? Como perfecto y universal modelo: modelo de todos los hombres, modelo de todas las virtudes. Tanto su vida como su doctrina no tienen mancha ni sombra alguna. Pudo decir a sus enemigos sin temor de ser desmentido:  “Quién de vosotros me convencerá de pecado” (Juan VIII, 46).

¿Mostrad cómo es Jesús modelo de todos los hombres? 1º Aunque judío de nación y con el carácter de su raza, en cuanto a la perfección no era de su tiempo ni de su país, sino de todos los tiempos y de todos los países: es el prototipo, el “Hijo de Dios hecho hombre”; 2º Puede ser imitado en todo lugar, en toda época, por todo hombre, cualquiera que sea su raza y condición. A todos ha dicho:  “Ejemplo os he dado para que lo que yo he hecho con vosotros, así lo hagáis vosotros también” (Juan XIII, 15).

¿Qué virtudes practicó Jesucristo en sus relaciones con su Eterno Padre? Las de religión, oración, obediencia y pureza de intención. 1º Religión: “Debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre” (Luc., II, 49). 2º Oración:  “Por la mañana, muy de madrugada, salió fuera a un lugar solitario, y hacía allí oración” (Marc., I, 35). 3º Obediencia: “Se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filip., II, 8).   4º Pureza de intención: “Yo no busco mi gloria” (Juan VIII, 50).

¿Qué virtudes practicó Jesucristo para con el prójimo? Todas las resume la caridad: caridad admirable que colmaba de beneficios aun a sus enemigos, aunque reservando su mayor ternura y afecto a los pequeños, los pobres, los afligidos y los pecadores. Manifestó tal caridad con la benevolencia, la compasión, el espíritu de sacrificio, el perdón de las injurias y la generosidad sin límites. 1º La benevolencia: “Venid a mí todos los que andáis agobiados con trabajos y cargas, que yo os aliviaré” (Mat., XI, 28).  2º La compasión:  “Así que la vio el Señor, movido a compasión, le dijo: No llores” (Luc., VII, 13). 3º El espíritu de sacrificio:  “Me amó, y se entregó a sí mismo por mí” (Galat., II, 20). 4º El perdón de las injurias:  “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Luc., XXIII, 34). 5º La generosidad sin límites: “Tomad, y comed: éste es mi cuerpo” (Mat., XXVI, 26) – “Dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre” (Juan XIX, 27).

¿Qué virtudes personales hay que notar en la vida de Jesucristo? Principalmente la prudencia y candor, mansedumbre y humildad, paciencia, desprendimiento de los bienes temporales y mortificación. 1º Prudencia y sencillez:  “Dad al César lo que es del César” (Mat., XXII, 21) –  “Dejad que vengan a mí los niños” (Marc., X, 14). 2º Mansedumbre y humildad: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mat., XI, 29). 3º Paciencia: “Cuando los falsos testigos le acusaban, Jesús permanecía en silencio” (Mat., XXVI, 61-63). 4º Desprendimiento de los bienes temporales: “Las raposas tienen madrigueras, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene sobre qué reclinar la cabeza” (Mat., VIII, 20). 5º Mortificación: “Jesús fue conducido al desierto…, y después de haber ayunado cuarenta días con cuarenta noches, tuvo hambre” (Mat., IV, 1, 2).

¿Qué título damos a Jesús para expresar su incomparable santidad? Se le llama el Santo de los santos. Este nombre le conviene admirablemente: 1º porque la santidad aparece en Él sin esfuerzo ni combate, no como cosa adquirida, sino como casa natural; 2° porque posee en grado superior todas las cualidades, sin detrimento una de otra, y sin que haya exceso ni defecto. 

Milagros de Jesucristo  

¿Qué cosa es milagro? Milagro es un hecho, obrado por Dios fuera, del orden establecido, y que no puede ser efecto de una causa natural.

¿Qué se propuso Jesús al obrar milagros? Se propuso principalmente probar que era el enviado de Dios, el Hijo de Dios hecho hombre. Tachado Jesús de blasfemo por los Judíos, porque decía que era Hijo de Dios, les dijo: “Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Pero si las hago, cuando no queráis darme crédito a mí, dádselo a mis obras, a fin de que conozcáis, y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre” (Juan, X, 37-38).

¿De qué milagros de Jesús nos habla el Evangelio? Entre los muchos milagros que obró Jesús (Juan XXI, 25), además de la curación de siete posesos, el Evangelio cita veintiocho milagros propiamente  dichos: diez sobre la naturaleza, quince sobre las enfermedades, y tres sobre la muerte.

¿Cuáles son los posesos curados por Jesucristo? El poseso de Cafarnaún (Marc ., I, 23-27), el endemoniado ciego y mudo (Marc., XII, 22-29), los endemoniados gerasenos (Mat., VIII, 28-34), el mudo endemoniado (Mat., IX, 32-34), la hija de la cananea (Mat., XV, 22-28), el hijo lunático (Mat., XVII, 14-20), la mujer encorvada a causa de un maligno espíritu (Luc., XIII, 11-13).

¿Cuáles son los milagros obrados sobre la naturaleza? El cambio del agua en vino en Caná (Juan II, 1-11), las dos pescas milagrosas (Luc., V, 1-11 y Juan XXI, 1-13), la tempestad apaciguada (Mat., VIII, 23-27), San Pedro caminando sobre el mar (Mat., XIV, 22-23), las dos multiplicaciones de panes (Mat., XIV, 15-21), la moneda del tributo hallada en la boca del pez (Mat., XV, 32-38), la higuera seca (Mat., XXI, 17-22) y la transfiguración(Mat., XVII, 1-9). (Mat., XIV, 22-23), las dos multiplicaciones de panes (Mat., XIV, 15-21), la moneda del tributo hallada en la boca del pez (Mat., XV, 32-38), la higuera seca (Mat., XXI, 17-22) y la transfiguración (Mat., XVII, 1-9).

¿Cuáles son las quince curaciones que refiere el Evangelio? Jesucristo curó al hijo del oficial de Cafarnaún (Juan IV, 46-54), a la suegra de Simón-Pedro (Mat., VIII, 14-15), al leproso que publicó por todas partes su (Mat., VIII, 14-15), al leproso que publicó por todas partes su curación (Mat., VIII, 1-4), al paralítico que introdujeron por el tejado en una casa de Cafarnaún (Mat., IX, 1-7), al hombre de la mano seca (Mat., XII, 9-13), al criado del Centurión (Mat., VIII, 5-13), al paralítico que yacía en la piscina probática de Jerusalén (Juan V, 1-15), a la hemorroísa (Mat., IX, 20-22), al hidrópico (Luc., XIV, 2-6), a los dos ciegos de Nazaret (Mat., IX, 27-31), al sordo y mudo (Marc., VII, 32-37), al ciego de Betsaida (Marc., VIII, 22-26), al ciego de nacimiento (Juan IX), a los diez leprosos (Luc., XVII, 12-19), y a los dos ciegos de Jericó (Luc., XVII, Mat., XX, 29-34). (Juan V, 1-15), a la hemorroísa (Mat., IX, 20-22), al hidrópico (Luc., XIV, 2-6), a los dos ciegos de Nazaret (Mat., IX, 27-31), al sordo y mudo (Marc., VII, 32-37), al ciego de Betsaida (Marc., VIII, 22-26), al ciego de nacimiento (Juan IX), a los diez leprosos (Luc., XVII, 12-19), y a los dos ciegos de Jericó (Luc., XVII, Mat., XX, 29-34).

¿Cuáles son las resurrecciones mencionadas en el Evangelio? La de la hija de Jairo (Mat., IX, 18-26), la del hijo de la viuda de Naín (Luc., VII, 11-17) y la de Lázaro (Juan XI, 1-45).

¿Qué manifiestan los milagros de Jesucristo? Manifiestan claramente la divinidad de su poder, de su bondad y de su sabiduría.

¿De qué modo manifiestan los milagros de Jesucristo su poder? El poder de Jesucristo es universal: toda la naturaleza le obedece como a dueño absoluto de todas las cosas. Al obrar los milagros, no lo hace por delegación, sino en nombre propio, diciendo, por ejemplo, al leproso: “Quiero. Queda limpio” (Mat VIII, 3). Una palabra, un ademán, una mirada, el solo tocar, le bastan. Este, poder de obrar milagros le es tan propio, que lo comunica a sus discípulos y lo transmite, a través de los tiempos, a todos los santos cuya memoria ha consagrado la Iglesia: “En mi nombre lanzarán los demonios, dice Jesús, hablarán nuevas lenguas… pondrán las manos sobre los enfermos y quedarán éstos curados” (Marc., XVI, 17, 18).

¿Cómo manifiestan los milagros de Jesucristo su divina bondad? Todos los milagros de Jesús, eran beneficios encaminados a curar el cuerpo y a santificar el alma. No hizo ninguno para castigar a sus enemigos, ni para satisfacer las exigencias de los fariseos o la vana curiosidad de Herodes, ni para glorificarse a sí mismo. “El Hijo del hombre no es venido para perder a los hombres, sino para salvarlos” (Luc., IX, 56).

¿Cómo manifiesta los milagros de Jesucristo su divina sabiduría? Tales milagros son una verdadera doctrina, sirviendo todos, por tanto, para enseñarnos alguna verdad. Jesucristo es luz del mundo, y por eso hace que los ciegos vean la luz del día. Es la salud o salvación del mundo, y por eso da salud a los enfermos. Es la vida del mundo, y por eso restituye los muertos a la vida, etc.

¿Por qué hubo tantos judíos que a pesar de ser testigos los milagros del Salvador, no se convirtieron? Porque no querían renunciar a sus prejuicios y pasiones. Se obcecaban voluntariamente para dispensarse de creer verdades que les contrariaban. No pudiendo negar los milagros, los atri­buían al demonio: “Éste, decían, no lanza los demonios, sino por obra de Beelzebub, príncipe de los demonios” (Mat., XII, 24). Ya el profeta Isaías había anunciado esa incredulidad: “Anda, y dirás a ese pueblo: oiréis y más oiréis, y no querréis en­ tender; y veréis lo que presento a vuestros ojos y no querréis haceros cargo de ello” (Isaías VI, 9). ^ 

Profecías de Jesucristo  

¿A qué se refieren las profecías de Jesucristo? Se refieren ya a su persona, ya a sus discípulos, ya a la suerte del pueblo judío, ya a la historia de la Iglesia.

¿Cuáles son las profecías de Jesucristo relativas a su persona? Predijo principalmente su pasión, su muerte de cruz y su resurrección. Mirad que vamos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre ha de ser entregado a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte, y lo entregarán a los gentiles para que sea escarnecido, y azotado, y crucificado; mas él resucitará al tercer día” (Mat., XX, 18-19).

¿Qué predijo Jesucristo tocante a sus discípulos? Predijo: 1° Su, vocación al apostolado: “Seguidme, y yo haré que vengáis a ser pescadores de hombres” (Mat., IV, 19). 2º La triple negación de San Pedro: “Pues yo te aseguro con toda verdad, que esta misma noche antes que cante el gallo, me has de negar tres veces” (Mat., XXVI, 34). 3° La infame traición de Judas:  “En verdad, en verdad os digo, que uno de vosotros me hará traición…Es aquel a quien yo ahora daré pan mojado. Y habiendo mojado un pedazo de pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote” (Juan XIII, 21, 26). 4° La misión del Espíritu Santo, que consolará a los Apóstoles y les enseñará todas las cosas: “El Paráclito, el Espíritu Santo, que mi Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo, y os recordará cuantas cosas os tengo dichas” (Juan XIV, 26). 5° Su apostolado en todas las naciones: “Recibiréis, sí, la virtud del Espíritu Santo, que descenderá sobre vos­otros, y me serviréis de testigos en Jerusalén, y en toda la Judea y Samaria, y hasta el cabo del mundo” (Hechos I, 8). 6° Sus numerosas tribulaciones: “Se apoderarán de vosotros, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas, y meterán en las cárceles, y os llevarán por fuerza al tribunal de los reyes y gobernadores, por causa de mi nombre” (Luc., XXI, 12). 7° Sus victorias por medio del auxilio divino: “En el mundo tendréis grandes tribulaciones, pero tened confianza: yo he vencido al mundo” (Juan XVI, 33).

¿Qué predijo Jesucristo relativamente a la suerte del pueblo judío? 1° La toma y destrucción de Jerusalén, con todas las circunstancias de tan gran acontecimiento (Mat., XXIV; Marc., XIII; Luc., XIX, 42-44 y XXI, 6-24): “Tus enemigos te circunvalarán, y te rodearán de contramuro, y te estrecharán por todas partes, y te arrasarán con los hijos tuyos” (Luc., XIX, 43-44). 2° La ruina definitiva del Templo: “Os digo de cierto que no quedará de esa fábrica piedra sobre piedra” (Mat., XXIV, 2). 3° La matanza y dispersión de los Judíos por todo el mundo: “Parte morirán a filo de espada; parte serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles” (Luc., XXI, 24). 4° La suplantación de los Judíos por los Gentiles: “Así yo os declaro, que vendrán muchos gentiles del Oriente y del Occidente, y estarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos: mientras que los hijos del reino serán echados fuera a las tinieblas” (Mat., VII, 11-12).

¿Es un hecho providencial la conservación del pueblo judío en el mundo? Esta conservación es providencial, pues la habían anunciado los profetas y Jesucristo, y ningún pueblo antiguo ha conservado como el judío, aunque disperso por todo el mundo, su fisonomía, sus costumbres y su carácter.

¿Cuál es el fin providencial de la conservación del pueblo judío? Este fin es: 1° dar a la Iglesia una prueba irrecusable de la inspiración divina del Antiguo Testamento, que este pueblo conserva en su lengua original; 2° patentizar ante el mundo entero la prueba más sensible de la justicia divina; 3° ser prenda segura del fin del mundo y de la reprobación de los malos; porque como el juicio final fue predicho con la ruina de Jerusalén, si se ha cumplido esta profecía infaliblemente se cumplirá la otra.

¿Qué predijo Jesucristo respecto a su Iglesia? Predijo: 1° La predicación del Evangelio en todo el universo. “Se predicará este Evangelio del reino de Dios en todo el mundo” (Mat., XXIV, 14). 2° El reinado de Jesucristo por la Cruz: “Y cuando yo seré levantado en alto en la tierra, todo lo atraeré a mí” (Juan XII, 32). 3° Los milagros que Dios ha obrado por medio de los santos: “En verdad, en verdad os digo, que quien cree en mí, ése hará también las obras que yo hago, y las hará todavía mayores” (Juan XIV, 12). 4° El odio con que el mundo persigue incesantemente a sus discípulos:  “Y vosotros vendréis a ser odiados de todos por causa de mi nombre” (Mat., X, 22). 5° La asistencia que presta a su Iglesia: “Y estad ciertos que yo mismo estaré continuamente con vosotros hasta la consumación de los siglos” (Mat., XXVIII, 20). 6° El sólido fundamento sobre que ha edificado su Iglesia: “Y yo te digo que tú eres Pedro, y que sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mat., XVI, 18).

¿Qué quiso probar Jesucristo con sus milagros y profecías? Con sus milagros y profecías, Jesucristo quiso probar la divi­nidad de su misión Os lo estoy diciendo, y no lo creéis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas están dando testimonio de mi… Creed en mis obras” (Juan X, 25, 38).

¿Qué misión había recibido Jesucristo de Dios Padre? La misión de salvar al mundo (Juan III, 17).

¿Reconocieron los Judíos la divinidad de su misión? La mayor parte de ellos la desconocieron a causa de sus malas disposiciones, fomentadas por los encarnizados enemigos del Salvador: “He sido hecho extraño a mis hermanos, y forastero a los hijos de mi madre. Porque me consumió el celo de tu casa: y las afrentas de los que te zaherían, recayeron sobre mí” (Salmo LXVIII, 9-10).   

Enemigos de Jesucristo 

¿Cuál fue el enemigo capital de Jesucristo? Fue Satanás, el cual habiéndole tentado después del bautismo, no lo dejó sino por algún tiempo, y más de una vez volvió a tentarlo, particularmente durante la Pasión. “Ya que por razón de haber él mismo padecido y sido tentado, puede también dar la mano o socorrer a los que son tentados” (Hebr., II, 18).

¿De quién se sirvió Satanás para perseguir y dar muerte al Salvador? De los saduceos y fariseos.

¿Quiénes eran los saduceos? Una secta de Judíos materialistas que no creían ni en los ángeles, ni en los demonios, ni en la inmortalidad del alma, ni en la resurrección de los cuerpos; sólo servían a Dios por las recompensas terrenas y únicamente cifraban su felicidad en los placeres sensuales.

¿Entre quiénes reclutaban sus partidarios? En general, entre los ricos, los funcionarios públicos y hasta entre los miembros del concilio.

¿Quiénes eran los fariseos? Una secta de Judíos espiritualistas, en apariencia rígidos cumplidores de la ley, que hacían insoportable añadiéndole vanas tradiciones, y cuyo espíritu adulteraban con falsas interpretaciones.

¿Era sincera su devoción? Sólo era exterior y consistía en una infinidad de menudas prácticas que cumplían con vana ostentación; al paso que casi no cuidaban del precepto de la caridad, y tenían en poco las faltas interiores.

¿Cuál era su carácter? Eran orgullosos, presumidos, despreciadores de los demás, insensibles con los débiles y necesitados, ambiciosos y avaros.

¿Cómo adquirieron tanto renombre entre el pueblo?  Ostentando grande austeridad en su conducta y halagando hábilmente los prejuicios y pasiones populares.

¿Por qué perseguían a Nuestro Señor con odio tan implacable? 1º Porque su santa vida y su moral condenaban el orgullo, la ambición y todas las malas concupiscencias que en ellos había; 2º porque sus milagros, en los cuales manifestaba al mismo tiempo su bondad y su poder, atraían en pos de Él numerosas gentes. Todo eso hería e irritaba a los fariseos, y les llenaba de envidia y de odio furibundo.

¿Cómo trató Nuestro Señor a los fariseos? Llamóles víboras (Mat., XII, 34), hipócritas (Mat., XV, 7), sepulcros blanqueados (Mat., XXIII, 27), hijos del diablo (Juan VIII, 44), mentirosos como su padre.

¿Por qué Nuestro Señor, tan manso y tan paciente, trató así a los fariseos?  Porque nada desagrada tanto a Dios como la disimulación y la hipocresía, y porque los fariseos trabajaban en la ruina de Israel, oponiéndose a la propagación del Evangelio.

¿Qué hicieron los fariseos para perder a Jesús? Comenzaron por desacreditarle, calumniándole. Decían que era samaritano, violador de la ley de Moisés, amigo de publicanos, que estaba poseído del demonio y que era enemigo de Dios. Atribuían sus milagros a la intervención del diablo. Y como no les bastaba la calumnia, buscaron medios de darle muerte; pero Jesús se les ocultó milagrosamente, porque su hora aún no había llegado. ^

¿Para qué sirvió, en los planes de Dios, el odio de los enemigos de Jesucristo? Dios que, aun dejando a los hombres completa libertad, hace de ellos lo que quiere, se sirvió del odio de los fariseos para rescatar a la humanidad mediante el sacrificio del Calvario.

RESUMEN 

Vida oculta de Jesucristo.– Nacimiento. Jesucristo nació humilde y pobre en Belén. Sus primeros adoradores fueron Maria y José, y después, los pastores, a quienes los Ángeles anunciaron su nacimiento. A los ochos días, le circuncidaron y le pusieron por nombre Jesús. Nuestro Señor se sometió voluntariamente a ser circuncidado a fin de tomar la semejanza del pecado, del que se hizo expiador universal.

Adoración de los Magos. Los reyes Magos, que vinieron de Oriente guiados por una estrella milagrosa fueron los que, después de los pastores, adoraron al Niño Dios. Llegados a Jerusalén, excitaron involuntariamente la envidia de Herodes. Cuando salieron de Jerusalén, se les apareció de nuevo la estrella que los condujo a la gruta de Belén, en donde adoraron al Niño recién nacido, y le ofrecieron oro, incienso y mirra, reconociendo de este modo su realeza, su divinidad y su humanidad.

Presentación.- Cuarenta días después de nacido, el Niño Jesús fue pre­sentado en el Templo para ser ofrecido al Señor, y Él hizo de sí mismo una oblación voluntaria. Fue reconocido como Mesías por el santo anciano Simeón y la profetisa Ana.

Huida a Egipto. Los Magos, avisados en sueños, tornaron a su tierra por otro camino, y como Herodes viera burlados sus deseos, lleno de cólera, ordenó matar a todos los niños de Belén y sus cercanías, de dos años abajo, dando así principio a las persecuciones de los poderes humanos contra Jesucristo y su Iglesia. San José, avisado por el Ángel, tomó al Niño y a su madre, y huyó a Egipto.

Morada en Nazaret.- A su vuelta de Egipto, la Sagrada Familia se retiró a Nazaret, en donde el Nov  Jesús crecía en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres y estaba sometido a José y María. A los doce años, Jesús acompañó a sus padres a Jerusalén para la fiesta de Pascua, y allí se quedó sin que ellos lo advirtiesen. Al cabo de tres días, lo encontraron en el templo sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles. Este hecho nos enseña: 1° que el servicio de Dios debe preferirse a otro cualquiera; 2° que la mayor desgracia es perder a Jesús; 3º que Dios consuela a las almas que están en la aflicción.

San José.- San José, asistido de Jesús y María, murió antes de la vida pública del Salvador. Las inefables gracias que recibió el padre putativo de Jesús, suponen en él una santidad sólo inferior a la de la Santísima Virgen. El sumo Pontífice Pío IX lo proclamó solemnemente patrón de la Iglesia universal.

Vida pública de Jesucristo.- Preparación. El precursor de Jesucristo, San Juan Bautista, preparóse al ministerio por una vida austera y penitente. Vino por las riberas del Jordán, predicando la penitencia, y admi­nistrando un bautismo simbólico que el mismo. Jesucristo recibió por humildad. El Salvador se retiró después al desierto para prepararse a la vida pública con la oración y el ayuno. Allí permitió ser tentado por el diablo, de sensualidad, orgullo y ambición, para enseñarnos cómo debemos combatir y vencer al enemigo de la salvación. San Juan Bautista, a poco de dar elocuente testimonio de Jesucristo, fue encarcelado y después degollado por orden de Herodes Antipas, cuya mala vida había censurado.

Elección de los Apóstoles.- Jesucristo comenzó su divina misión con la elección de los doce Apóstoles. Eran sencillos operarios, de carácter débil y tímido, a quienes más tarde la acción de la gracia había de transformar y hacer de ellos mártires.

Doctrina de Jesucristo.- Jesús recorrió con los doce Apóstoles durante tres años la Galilea y la Judea, predicando el Evangelio. Su palabra era sencilla y persuasiva. Algunas veces enseñaba por discursos, pero más de ordinario lo hacía por parábolas. Sus principales discursos o sermones son: el de la montaña, el de Cafarnaún, el del monte de los Olivos y el de la Cena. Las parábolas eran relatos más o menos imaginarios sacados de la naturaleza y de las costumbres de la vida humana. Se dividen en tres clases: parábolas del reino de Dios, de la divina misericordia y morales. La doctrina de Nuestro Señor era a un mismo tiempo antigua y nueva, y comprendía los mismos dogmas, los mismos deberes, el mismo culto que la religión mosaica, pero con carácter de mayor perfección. Nuestro Señor completó la revelación mosaica e hizo popu­lar el conocimiento de los principales misterios. Predicó una moral más perfecta: el amor a los enemigos y la práctica del renunciamiento; dio consejos sublimes sobre la pobreza voluntaria, la castidad perfecta y la obediencia. Nos enseñó la fórmula de la Oración dominical; instituyó los sacramentos el sacrificio de la misa.

Ejemplos y santidad de Jesucristo.- Jesús practicaba lo que enseñaba; pasó su vida en continua oración y perfecta obediencia a la divina voluntad, y fue modelo perfecto y universal de todas las virtudes y de todos los hombres.

Milagros de Jesucristo.- Jesucristo manifestó su bondad, su poder y su sabiduría con milagros sorprendentes, de los cuales el Evangelio sólo indica los principales, a saber: la libertad de siete posesos, diez prodigios obrados sobre la naturaleza, quince curaciones milagrosas y tres resurrecciones.

Profecías de Jesucristo.- Jesús, doctor de la ley nueva, fue también divino profeta. Predijo todo lo que le sucedería a Él y a sus Apóstoles; de sí predijo su pasión, su muerte y resurrección, y de sus discípulos, la negación de San Pedro, la traición de Judas, la venida del Espíritu Santo, las tribulaciones y los triunfos de su apostolado. Anunció la triste suerte de los Judíos, la vocación de los Gentiles, y el magnífico incremento de su Iglesia. Jesucristo, por sus milagros y profecías, dio fe de su misión divina que era la salvación del mundo, pero la mayor parte de los Judíos, mal dispuestos para recibirla, no le reconocieron como tal.

Enemigos de Jesucristo. Fueron los saduceos, filósofos materialistas de aquel tiempo, y los fariseos, hipócritas cumplidores de la ley. Dios se sirvió de su odio para el rescate da la humanidad por el sacrificio del Calvario.